miércoles, 11 de septiembre de 2013

Aprendí...


 Aprendí...
 
 
Aprendí a dar la mano a quién la extienda.
Aprendí en no estancarme en el daño.
 
Aprendí que las palabras de un amigo
tejen un nido de palomas en mi tejado.
 
Aprendí que la esperanza nace cada mañana
enseñando que en el universo todavía hay luz.
 
Aprendí que callar es para héroes su aliciente        
porque el dolor se supera y el amor llega.
 
Aprendí que perdonar es para humildes.
Aprendí que las lágrimas son de valientes.
 
Aprendí que el miedo fortalece el alma.
Aprendí que los errores enseñan y te levantan.
 
Aprendí que en la vida nadie es perfecto.
Aprendí que las injusticias se pagan alto.
 
Aprendí que nunca, jamás estaré solo. 
Aprendí que la verdad siempre triunfará.
 
Aprendí que la vida valió la pena vivirla.
Aprendí que la ofensa se puede esquivar.
 
Aprendí que el perdón puro, efectivo y  
verdadero es el que Jesús pidió en la cruz.
 
Aprendí que los sueños si se cumplen
solo hay que con esfuerzos trabajarlos.
 
Aprendí que los reconocimientos y los
premios no determinan al ser humano.
 
Aprendí que la palabra escribir y ascender
caminan juntas, luminosas de las manos.
 
Aprendí que con cada amanecer crepuscular
muestra su mejor alborada y el resplandor.
 
Aprendí que en la pequeñez de mi esencia
ante el universo, quiero dejar mis huellas andar.
 
 
Autora: ©Iris Hernández
                8/28/2013             

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